20 nov 2009

la maldad, el proceso del despacito, el golpe bajo, la verdad y otra vez la maldad

...El nombre mágico....

Yo ahora entendí lo de no acabar llegando como querer manejar el momento productor del pensamiento. Algo mucho más carnal que la eugenesia intelectual. Tiene que ver con el polvo de ideas en el sentido de echarse uno. Y no sé si se puede hacer esfuerzos para estirarlos porque uno también se cansa de pensar. Difícil coger con alguien que no se anda gustando mucho a sí mismo. Pasa seguido lo del cansancio, cuando la pareja es de uno solo.

Pero ahora tengo ganas de contar algo directamente relacionado con la velocidad, y la maldad natural de la verdad posible, la que existe, la que importa y la que odio.

Estuve ahí, ni por primera ni por única vez, pero en ésta la pude oficiar de cronista:

Jorge me pidió hace como 10 años que lo acompañe a hacerse la interpretación de un estudio por imágenes a lo del gastroenterólogo. Yo había leído el informe y no me animaba a confesarle nada que no sea mi incompetencia en la justicia médica. Creo que él también estaba en la misma, y supongo que fuí a compartir las balas, como si las que entran despues de la primera sirvieran para algo cuando el tirador es certero. Y el médico le apuntó a la cabeza.

- Si. Es cancer, la concha de su madre. -
Dijo.
Para mí que no dijo mas nada.
Ni antes, ni después.

Cuando salimos la secuencia de lo ocurrido se desordenó de una manera ininteligible hasta que nos despedimos en la parada del colectivo. Bajón pulenta mal. Dolor para Jorge. Tristeza para mí.

- Tengo que hacer muchas cosas y todas rápido, Eze! - me dijo, antidepresivo puro.

Pero tenía razón. Se murió 5 meses después.

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