A comentario de j, me enteré que hecsiste otro coso blog format que se llama "artepolítica". Nunca lo leí, así que no voy a decir una poma acerca del mismo. Pero sí es cierto que me llamó el nombre. Días de coincidencias, de reincidencias, éstos.
Para no cansar, resumo que yo vengo siendo algo así como un tataraahijado de Martín Castro, el Payador Rojo, por parte de mi tío abuelo, siendo este último de quien aprendí de chico a rascar una guitarra - que nunca a payar, en las peñas que organizaba en Ciudadela. Salud, Samuel. Su parentezco con Castro también hizo que de su relato conociera las historias de los superhéroes de la F.O.R.A contra los archienemigos de la Liga Patriótica .
Este antecedente me llevó, sin dudas, a leer - ya de pendejo grande - un poco de poesía anarquista. Y algunas cosas me sorprendieron para siempre, entre ellas la proverbial alta presión a la que están sometidas algunas palabras que condenan a muerte y que anuncian el apocalipsis justiciero - que nunca llegó - en ésta, atribuída a Gualtieri (la Maldición de un Maldito, entre otras), y que supongo dedicada a Dellepiane, a Vasena y/o al mismísimo Yrigoyen. Hace algunos años escuché una desgrabación del disco de Bayer donde Alterio la recita, que te la voglio dire:
Es 1919. Es la Semana Trágica. Es Artepolítica.
Oh, histriónico cretino
oh, satánico bribón
los clarines tocan notas
de vibrantes clamoreos
preanunciando los derrumbes
de tu casta y tu sistema
y ni leyes
ni poderes
ni las fuerzas equipadas
podrán nunca detener
la avasallante cometida
de la próxima revuelta proletaria
que fermenta en muchos pechos
ya cercana a reventar.
Barricadas
a millares se alzarán por esas calles
y a la música infernal de los fusiles
y a la voz alentadora
de la brava dinamita
reventando en arsenales
en palacios y en conventos
y doquier hay fuerza viva
defendiendo el tambaleante
simbolismo gubernal.
Verás rostros encendidos,
verás testas desgreñadas,
verás ropas destrozadas,
empapadas en la sangre
de su mismo cuerpo herido.
Verás puños levantados,
verás dientes afilados,
verás ojos llenos de odio
escrutando tu forteza
para ver si tu carroña
aún resiste a los embates
de la furia popular.
Para ti no habrá perdón,
para ti no habrá piedad.
Tus infames fechorías
no se borran, no se olvidan
ni se dejan de saldar.
Mefistófeles infame,
traficante de conciencias obreriles,
inservil, degenerado, libertino,
licencioso, disoluto, pervertido,
buhonero miserable
sin conciencia y sin pudor.
Vil chupóptero insaciable
de la sangre dulce y pura
de este pueblo laborioso.
Vil criatura indecorosa
que no vales lo que vale
el defecado de un obrero.
Hombre triste,
hombre malo,
hombre inútil,
hombre inmundo,
pernicioso, testaferro,
larva fétida y biliosa.
Yo te lanzo la blasfemia
de este siglo,
yo compárote al infame papa negro de la Rusia,
yo te aplasto con la carga miserable
de otro nombre
yo te llamo, tenlo en cuenta,
con el nombre más inmundo,
yo te llamo:
¡Rasputín!
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2 comentarios:
"yo te aplasto con la carga miserable de otro nombre"
im pre sio nan te
cierto, gracias por remarcarlo
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